top of page


Jugar en el jardín en Punta Umbría siempre ha sido una experiencia maravillosa. Como teníamos mucho espacio podía desparramar todos mis juguetes en el suelo y disfrutar rodeada del sonido de los pájaros. A mi abuela le encantaba vernos jugar y crear cosas en nuestro mágico mundo imaginario. Y lo mejor era cuando llegaban mis primas y mis tíos a merendar. Al vivir tan cerca en verano nos veíamos mucho más. Ahora ya no jugamos con los juguetes, pero a veces, cuando los astros se alinean y conseguimos conectar los mandos jugamos a la wii o simplemente conversamos acompañados de un té y el sonido de los pájaros.
bottom of page