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Mi triciclo pasó a mi hermano no sin antes haberme caído bastantes veces con él. Aún tengo una cicatriz en la muñeca como recordatorio. Sin embargo, eso no impidió que pidiera como regalo una bicicleta azul de los Lunnis con la cual gracias a mi tío Manolo y a mi padre aprendí a montar. Aún conservo la cestita y está colocada en mi bicicleta actual también azul, pero recogida ésta de la basura, años atrás. Supongo que hay cosas que nunca cambian.
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